Quiero tenerte al alcance de mi mano, al alcance de mis ojos. Pero estás lejos, lo sé. Los planetas así lo dispusieron y hay que respetarlos. Pero quiero hacer trampa. Sí, trampa. Engañar a los astros que juegan con nosotras un experimento del horror. No nacimos para andar por ahí, partidas al medio.
Quiero que tengamos la palabra a lo lejos, nuestras propias cartas de amor, nuestras y de nadie más. De esas que escondemos en el colchón, entre los libros, entre las medias. Quiero que me digas, me vomites todo lo que callás porque estás lejos, quiero que me escribas porque quiero leerte. Quiero dejar de extrañarte tanto, quiero atarme a vos unos días y volver a respirar un aire fresco.
Un día, que te extrañaba mucho, te escribí un poema. Era una noche de angustia, como todas en las que logro escribir algo. Me es más fácil escribir con un nudo en la garganta. Fue un día que pensé que no me querías más.
nos reprodujimos asexualmente
ahora hay dos
pero por mis venas nadás vos
y por tu espalda transpiro yo.
me voy
me ves que me voy
no venís
me soltás.
no estoy más,
ya me fui lejos
y te olvidaste
de que tengo fiebre
porque tomaste frío anoche.
Cuando lo terminé me di cuenta de que estaba mal, que no tenía razón. Pero que la verdad estaba en que somos la misma persona y de eso no me olvido más.
Por eso hice este blog, para que nos mandemos cartas. Para que nos contemos las cosas que nadie quiere escucharnos. Para no sentirnos lejos.
Escribime seguido. Te extraño mucho,
Clara.
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